escritos de tabladilla

Escritos de Tabladilla. Putas, son putas

10 abril 2026

No son amiguitas. Ni primas. No son su pareja ni sus acompañantes. Son prostitutas, de las caras, además. Caras para los españoles, no para el exministro, que premiaba el buen hacer de estas señoras con empleos —que no trabajos—, pisos de lujo, viajes de ensueño por todo el mundo, estancias en hoteles a todo trapo… Parece que la prostitución no le importa al PSOE mientras no se hable de ella en público o no les pillen en un Parador con poca ropa.

Porque en público se predica la igualdad y en privado se paga el cuerpo. Y ahí está la hipocresía: el mismo gobierno que se pone morado de hablar de feminismo es el que ha eliminado de Moncloa a casi todas las mujeres que realmente tenían peso, criterio y capacidad de decisión. Mujeres reales, políticas, las que exigían cuentas. Las ha sustituido por una corte complaciente. Por un feminismo de cartón piedra: de packaging, de teatro institucional. Como Patricia Guasch, asesora de comunicación de Moncloa bajo Carmen Calvo, despedida sin explicación tras el escándalo del Parador de Ábalos. Como Rocío Ruiz, directora de protocolos y eventos de la Presidencia del Gobierno, sustituida tras cuestionar los viajes de lujo de acompañantes sin cargo. O como Carmen Llanos Castellano, subsecretaria de la Presidencia, conocida por su rigor y gestión administrativa.

El mensaje del PSOE es claro: la mujer que piensa estorba. La mujer que exige, desaparece. La mujer que cede, se queda.

Y mientras tanto, el dinero se va. Miles de millones que podrían haber arreglado carreteras, hospitales, escuelas, puentes. Pero no. Se van en cenas de 1.200 euros por persona. En botellas de vino de 400 euros. En pisos de lujo para meretrices. En viajes a Bali para acompañantes sin cargo. En hoteles cinco estrellas que paga tu IRPF, ése que estás declarando en estos días.

El resultado está, por ejemplo, en Adamuz. Un accidente grave por falta de mantenimiento. El dinero se fue a las putas del poder, a las mordidas, no a conservar o mejorar. Y ahora hay muertos, heridos y familias destrozadas. ¿Responsables? Nadie. Porque el poder está ocupado pagando otras facturas.

Los medios, esos pseudoperiodistas tan cómodos con el poder, saltaban gritando «es un bulo», «no hay pruebas», «esto es difamación» cuando salió el escándalo del Parador de Ábalos. ¿Bulo? Bulo es decir que esto no es corrupción. Bulo es seguir afirmando que es una persecución de la ultraderecha.

La izquierda española no sólo ha fallado en la gestión. Ha fallado en la dignidad. Porque cuando permites que el dinero público pague meretrices y llamas a eso «relaciones privadas», no has roto la ley: has roto el pacto social. Has traicionado a las mujeres de verdad. A las que trabajan, las que se levantan, las que crían, las que pierden el trabajo y no tienen un piso pagado por un ministro. Has traicionado a los conductores que mueren en carreteras sin mantenimiento. A los pueblos que no tienen servicios. A los españoles que pagan y no reciben nada.

Putas. Las llamas putas en privado, seguro. En público, las llamas «amigas». Pero tú sabes, y nosotros también, que son putas. Y su precio lo pagamos todos. Solo hay una diferencia: las baratas se ven rápido. Las caras las pagas tú.

Mercedes Barona

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