Carlos Polimón Olabarrieta es ingeniero de estructuras de profesión con más de veinte años de desempeño a sus espaldas, pero también divulgador científico por vocación habiendo convertido sus redes sociales en un punto de encuentro de curiosos interesados en conocer rincones de España que visitar en busca de belleza y grandes obras de ingeniería a la vez.
Fruto de ese interés divulgativo, acaba de ver la luz «De puentes por España» (Geoplaneta, 2025), un ameno libro en el que el autor se recorre el país de punta a punta en busca de los 100 puentes más representativos de nuestra geografía; un listado para todos los públicos – no esperéis un ladrillo técnico – donde se entremezclan historia, geografía, turismo y por supuesto ingeniería.
Aunque en nuestra ciudad, Cáceres, no tenemos puentes de renombre, Carlos nos visitará para presentar su libro el próximo 12 de junio así que hemos decidido hacerle unas cuantas preguntas sobre puentes y romanos.
¿Cómo y cuándo surge la idea de escribir este libro tan peculiar? ¿tienes la idea y después te lanzas a la carretera o es al revés?
La idea del libro es de mi editor de geoPlaneta, Dante Hermo, que llevaba años siguiéndome en las rrss y un día me escuchó en un programa de Radio 5 hablando de visitas de ingeniería por ocio. Yo llevaba varios años viajando por placer para ver puentes y él ve una oportunidad de escribir un libro con ello. En resumen, me lancé a la carretera y acabó años después en un libro.
Si empezamos por el principio los romanos fueron los primeros grandes constructores de puentes ¿qué les convertía en los magníficos constructores de obra civil que fueron? ¿cuál era su secreto?
Pues yo creo que la necesidad. La ingeniería es una rama de la ciencia al servicio de la sociedad, nuestro fin es satisfacer las necesidades de las sociedades en las que vivimos. Y la primera gran sociedad es Roma. La expansión primero de la ciudad y luego del imperio hace que se enfrenten a todos los problemas de ingeniería: saneamiento, traída de agua, caminos y, dentro de ellos, puentes.
Hoy en día los avances tecnológicos ayudan enormemente a la construcción de obras faraónicas pero en su momento cimentar sobre el lecho de ríos de amplio caudal o salvar barrancos de decenas de metros de profundidad debía suponer un reto colosal que cuesta creer que fueran capaces de llevarlos a cabo.
Sí, es sorprendente lo poco que se evolucionó la técnica romana hasta la invención del hierro fundido/acero (siglo xviii) y el hormigón (siglo xix). La tecnología romana se evoluciona durante siglos mediante la prueba y el error. Y hay una clara transmisión del conocimiento que hace que se mejore la manera de construir en todo el imperio. Hay una clara evolución estilística en los puentes que es el resultado de una depuración técnica muy interesante. Y cada puente que cae, suele reconstruirse mejor, se aprende del enclave, de las crecidas, del suelo…y se rehace. Y de ahí aprenden mucho.
En tu libro hablas del puente romano de Alcántara como «EL PUENTE» ¿qué te lleva a hacer esa afirmación tan rotunda?
Alcántara es la máxima expresión de esa tecnificación. Es un puente en que los arcos centrales son enormes, de 28 m de diámetro y eso es casi el límite de los más grandes que hicieron. Y por otra parte, es un puente altísimo, más de 50 m desde el río, y eso es un dato muy importante porque no hay puentes realmente tan altos en el resto del imperio. Estilísticamente, se adelanta muchos siglos a los viaductos del ferrocarril que vendrán. Y se hace tan alto porque hubo uno anterior que se lo llevó el río, lo que les hizo conocer que las crecidas del Tajo llegaban a esa altura. Es una obra única.
Hace un par de meses una crecida del Tajo se llevó por delante parte del puente «romano» de Talavera de la Reina, al menos así lo anunciaban prensa y autoridades para al instante ser corregidos por verdaderos expertos que avisaban de que el puente no tenía nada de romano; leyendo tu libro se ve que esto de atribuir origen romano a ciertos puentes es más común de lo que parece ¿a qué se debe este fenómeno? Y enlazando con esto ¿queda en pie y en uso algún puente romano o medieval que no haya sido total o parcialmente remendado?
Quizá a esos ligeros cambios en los puentes de piedra durante los siglos. No son cambios drásticos en las formas por lo que imagino que eso llevó a llamar a todos los puentes de piedra antiguos así. Posteriormente, desde el punto de vista turístico es un reclamo tener algo romano.
No creo que quede en pie ningún puente romano sin ningún remiendo. Hay que pensar que otra de las causas de ruina de una parte de los puentes son las guerras, las voladuras al ser lugares estratégicos, sobre todo en la ocupación francesa. Algunos puentes medievales alejados de vías importantes sí permanecen en pie como eran, pero la mayoría de puentes antiguos tiene algún remiendo.

Durante la Guerra de la Independencia las tropas napoleónicas tuvieron por costumbre destrozar y/o rapiñar todo patrimonio histórico y cultural que se pusiera delante de ellas. También muchos puentes sufrieron su paso ¿cierto? ¿fue este el período histórico en el que más infraestructuras quedaron destruidas en la península?
Sí, como comentaba antes, es un periodo de gran destrucción, quizá el que destruyó más puentes en toda España, pero no el único. A nivel más regional, las guerras carlistas hicieron mucho daño en el norte, sobre todo en Bilbao. Y por último, nuestra guerra civil fue un desastre en los puentes ferroviarios y en algunos puentes históricos como Martorell, el colgante de Bilbao, etc.
Hablando de infraestructuras destrozadas, ¿te has encontrado en tu proceso de documentación con muchos grandes puentes – por su importancia histórica o complejidad constructiva – que hoy en día hayan desaparecido por completo?
Muchos. Hay muchísimo puente maravilloso perdido. Quizá pérdidas de grandes puentes se noten más en otras partes de Europa por las guerras mundiales. En España no somos un país de grandes puentes por nuestros ríos, pero hay obras preciosas que ya no tenemos, sobre todo del xix.
La selección de los 100 puentes se hace sobre diferentes criterios, no todos puramente técnicos, y enlazas habitualmente la descripción de la obra con la del entorno pues es cierto que los puentes pueden ser reclamo turístico, si no que se lo digan a los vecinos de San Francisco o de Alcántara, sin ir más lejos…
He intentado alejarme de los criterios técnicos porque quería que cualquier lector con inquietud pudiera leerlo. Esa ha sido siempre mi postura al contar puentes en rrss y funciona. Sostengo que no conoces de verdad un puente hasta que lo ves en su sitio, cómo lo vive la gente que lo cruza, que impacto genera en el paisaje, etc. Por eso es una de las claves de las que hablo en el libro.
Hay ciertos nombres que se repiten a lo largo del libro hablando de responsables ¿quiénes estarían en tu panteón de grandes ingenieros de puentes?
John Roebling, Robert Maillart, Amman, Brunel, Torroja, Fernández Casado,etc. Y de mi tiempo de vida, varios de mis profesores de la carrera, que son los grandes diseñadores de puentes de España de los últimos 50 años: Manterola, Martínez Calzón, Fernández Ordóñez, Fernández Troyano.
Llevamos años enganchando crisis económicas y con un encarecimiento sin fin de los costes de los materiales ¿está haciendo eso que en la obra pública las ideas más monumentales o estéticas se rindan obligatoriamente a la opción de menor coste?
La verdad es que no. Vivimos en una época en la que la imagen es lo más importante y muchas administraciones se ven seducidas por tener un puente icónico, sobre todo a nivel municipal. Se ha frenado la inversión en obra nueva, en desarrollo de infraestructuras; pero las obras más representativas siguen atrayendo inversión. Fuera de los puentes urbanos, sí se elige habitualmente por la más barata.
¿Hay actualmente en construcción en España algún puente que merezca aparecer en una hipotética secuela de este libro? ¿Es China el país al que mirar si hablamos de construcción de grandes puentes hoy en día?
Hay puentes importantes en construcción, pero no creo que vayan a ser destacables en aspectos no técnicos. En España ahora se está haciendo una importante labor de mejora y conservación de los que tenemos y ahí surgen obras muy interesantes como, por ejemplo, la ampliación del puente del Centenario en Sevilla. La verdad es que tendría para otro libro entero con puentes que se han quedado fuera de este.
Para ir terminando, permíteme la gracia, mientras leía el libro pensaba en dos categorías no-técnicas que me hubiese encantado encontrar, la de «puentes que ya no son» de la que hablábamos antes y la de «puentes de cine» ¿quién no recuerda algún paseo romántico, alguna loca escena de acción, algún cadáver arrojado al fondo de un río o algún intercambio de espías en plena guerra fría en mitad de un puente? ¡si hasta una de las grandes películas bélicas de todos los tiempos trata sobre la construcción de puente! ¿alguna escena o película que te rondara la cabeza de forma recurrente durante la escritura o tus paseos por puentes?
Los puentes que ya no son daría para muchas historias muy bonitas y tristes, alguna vez he pensado en escribir sobre ello en rrss, pero al final no lo he hecho nunca. En el libro asocio varios a cuadros o grabados, a películas creo que no me ha salido ninguna asociación. Creo que porque no salen en las películas españolas. todas las que se me ocurren son extranjeras.
Cerramos la entrevista pidiéndote alguna recomendación para próximas lecturas…
Es interesante el libro «El Puente» del periodista Gay Talese sobre la construcción del puente Verrazano-Narrows en Nueva York. Da una buena idea de lo que es una oba de construcción de un puente vista desde fuera. He construido muchos puentes y creo que puede gustar.
ERDP

