Con motivo del centenario de la muerte del Revolucionario, reaparecen los espectros del comunismo y de Lenin. En ausencia de una visión del hombre, completamente alejada del horizonte cívico y político europeo, el fantasma de Lenin regresa para recordarnos que la praxis y la esperanza constituyen potencialidades intrínsecas a la historia humana. Recordar el compromiso de Lenin significa devolver la praxis, y con ella el compromiso por un mundo a escala humana, al centro del discurso de la actualidad