alonso sanchez coeelo

La carrera de Indias. El crisol del imperio

29 abril 2024


Solo Dios y la Historia pueden dar testimonio del tremendo torrente económico y cultural que supuso la Carrera de Indias en pos de España y América. Aquel circuito comercial se convirtió en la arteria económica del Imperio, el axioma principal sin el cual jamás habría podido sustentarse el proyecto universal de los Habsburgo en el Viejo Mundo.


Desde el mismo Descubrimiento una idea quedó bien clara en la administración hispana: la Corona establecería un control directo sobre el tráfico indiano siguiendo un régimen de monopolio y puerto único a través de sus organismos y funcionarios. ¿El objetivo? Lograr el más eficiente drenaje de la riqueza colonial hacia la Península.


Todo comenzó el 20 de enero de 1503, durante el cuarto y último viaje de Cristóbal Colón a aquel “Mundus Novus” del que él aún no había tomado plena conciencia. Con el Almirante lejos, los Reyes Católicos creaban la Casa de la Contratación en Sevilla a través de una real provisión. Aquella sería la institución que gobernaría el tráfico indiano por más de dos siglos. ¿Sus funciones? Órgano de control del tráfico ultramarino, oficina de apresto y organización de las flotas, caja de caudales del Rey y particulares, departamento de control de emigración en el Nuevo Mundo, centro de investigación científica y escuela náutica, audiencia y tribunal de justicia… De este modo, Sevilla se convirtió en el «Puerto y Puerta de Indias».


Pero, ¿por qué la capital del Guadalquivir? ¿No habría sido mejor una ciudad costera? Al contrario de lo que pudiera parecer, el puerto de Sevilla ofrecía unas ventajas geotécnicas formidables (puerto abrigado de ataques piratas, gran tradición mercantil, buena comunicación…). Tan sólo por razones prácticas (como el calado de los buques), la Corona permitió el embarque en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz y las Islas Canarias. Eso sí, siempre bajo la supervisión de un delegado de la Casa de la Contratación. Y aunque en 1522 Carlos I suspendió el sistema al conceder a La Coruña el permiso de organizar expediciones con destino a la Especiería (extendiéndose en 1529 a Laredo, Avilés, Cartagena, Bayona, La Coruña, Bilbao, San Sebastián y Málaga), era obligatorio que, a la vuelta, las naves pasasen por Sevilla para rendir cuentas. Esto tuvo su punto y final con Felipe II en 1573. El Rey Prudente volvió al antiguo sistema de puerto único por rentabilidad y eficacia.


Fue también él quien decidió abordar el cambio en el sistema de despacho de las flotas. Los barcos españoles cargados de metales preciosos eran un botín muy apetecible para los corsarios y piratas de las naciones enemigas, por lo cual, mediante una real provisión emitida en 1561, se dispuso el despacho de dos flotas anuales que saldrían de Sevilla con destino a América: una hacia Nueva España (Veracruz) y otra a Tierra Firme (Nombre de Dios y después Portobelo, hacia donde se dirigían las riquezas del virreinato peruano). La primera debía partir en abril y la segunda en agosto. Tras pasar la invernada en Indias, ambos convoyes se reunían en La Habana en primavera y, una vez juntos, regresarían a
España sorteando todo un sin fin de peligros (tormentas, naufragios, ataques…).


Los barcos fletados en Sevilla llegaban al Nuevo Mundo cargados de productos típicamente peninsulares, muy demandados por los pobladores: obras de arte, vino, aceite… Por su parte, los comerciantes indianos pagaban sus compras con género colonial: cochinilla, índigo, azúcar, cueros… Y sobre todo…plata. Cada arribada de los navíos en los respectivos puertos era motivo de expectación y maravilla de los curiosos. Ferias comerciales de tan variado y rico ajuar de productos hacían las delicias de la imaginación y el asombro del común de los mortales.
Y en este aspecto, los hispanos de uno y otro lado del charco, sin ser realmente conscientes, fueron unos verdaderos privilegiados, siendo testigos de aquel crisol náutico, económico y cultural que brilló entre dos océanos y continentes por más de dos siglos.

Eran coetáneos de un fenómeno único. Un trasvase extraordinario que supuso uno de los logros más notables de la Historia de España y de la Historia Universal: la Carrera de Indias.

Manuel Fuentes Márquez

librosylanzas.com

*Pintura de cabecera obra de Alonso Sánchez Coello

Carrito de compra
Scroll al inicio