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Cervantes. La verdad del cautivo

24 septiembre 2025

La última película de Alejandro Amenábar ha vuelto a despertar la más encendida de las críticas por lo que muchos han considerado una “blasfemia” a la Historia de España. La anécdota del director que relata un supuesto desliz homosexual de Miguel de Cervantes que para nada está acreditado por la historiografía ni siquiera reconocido por el padre del Quijote, nos aleja realmente de lo que sabemos a ciencia cierta de los años que éste pasó en cautiverio en Argel.

En el año 1575 Cervantes decidió marchar de Italia y poner rumbo a España para solicitar a Felipe II una merced real que le permitiera levantar su propia compañía militar. El prometedor escritor tenía 28 años y a sus espaldas cargaba con una dilatada trayectoria militar precipitada por su huida de España en 1569 a cuenta de un altercado que acabó con la vida de su adversario. Desde entonces, enrolado en el tercio de Miguel de Moncada, a las órdenes del capitán Diego de Urbina, participó, según algunos historiadores, en el socorro de Chipre (1570), en la afamada batalla de Lepanto (1571) en la que quedó inválido del brazo izquierdo y, a la postre, en el Tercio de Lope de Figueroa, donde, como soldado viejo, participó en distintas acciones a lo largo y ancho del Mediterráneo, en lugares como Cèrigo, Modón, Navarino (1572), en la toma de Túnez-La Goleta y, al año siguiente, en la expedición planeada por don Juan de Austria para socorrer a dicho enclave, en el cual unos 7.000 españoles resistieron por más de dos meses un gigantesco contingente de 40.000 hombres. Sin embargo, en esta ocasión no llegaron a tiempo para tomar parte en la acción

Lo que sabemos del cautivo


A su vuelta a España llevaba consigo su historial militar y dos cartas de recomendación: una a cargo del virrey de Nápoles Íñigo López de Mendoza y otra con la estampa de Juan de Austria. Embarcó junto a su hermano Rodrigo en la galera Sol. En septiembre, estando próximos a la Costa Brava, fueron apresados por piratas berberiscos, llevados a Argel y puestos en cautiverio a la espera de un cuantioso rescate. El desdichado Miguel permaneció 5 años preso, mientras su hermano tuvo la fortuna de ser liberado en 1577. Durante aquel amargo lustro, lleno de “hambre y desnudez y cargado de las jamás vistas ni oídas crueldades”, Cervantes intentó fugarse en cuatro ocasiones, asumiendo terribles responsabilidades en cada intento frustrado y ganándose el respeto y admiración de sus compañeros. A pesar de ello, el Manco de Lepanto aseguró que jamás le “desamparó la
esperanza de tener libertad”.

El padre trinitario Juan Gil saciará las ansias de libertad del cautivo Cervantes. Desembarcó en Argel justo cuando Cervantes iba a ser enviado entre grilletes a Estambul por su condición de irreductible. El trinitario llevaba consigo una buena suma recaudada por la familia de Cervantes –que había quedado “muy pobre por haber vendido los pocos bienes que tenía para rescatar a su hijo mayor”–, aunque insuficiente, por lo que hubo de recaudar,
in extremis, el monto restante en el zoco de la ciudad merced a la limosna de los comerciantes cristianos.

Quinientos escudos, ese fue el precio de la libertad del autor más insigne de la lengua española, una libertad que él cargará de valor y describirá como “uno de los dones más preciosos que a los hombres dieron los cielos”.


Lo que vino después fue una vuelta al servicio de las armas, aunque por otras vías. Es por ello que viajó hasta Portugal junto a su hermano en busca de Felipe II, que había asentado temporalmente la corte en la capital lusa (recientemente anexionada a la Corona). Desde allí fue enviado a una misión de espionaje a Mostaganem (cerca de Orán) y es posible que en la batalla de las Islas Terceras, aunque de esto no hay constatación fiable.


Esta y no otra es la única certeza que podemos alcanzar acerca de la cautividad de Cervantes en Argel. Todo lo demás es ficción y como tal debemos interpretar la película del momento. Que nada empañe la figura del “Príncipe de los ingenios”.

Manuel Fuentes

librosylanzas.com


Bibliografía:
-Fuentes, M. (2021) Cervantes. Soldado ejemplar. Madrid. Laus Hispaniae.
-Spunberg, A. (2003) Miguel de Cervantes (Grandes biografías). Madrid, Ediciones Rueda.
-Rodríguez, A. (2016) Un soldado llamado Miguel de Cervantes. Revista General de Marina.
-Morente, L. (1947) La vida militar de Miguel de Cervantes. Revista General de Marina.

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